sábado, 28 de enero de 2023
enero 28, 2023
Rhema En Ecuador
No comments
Podemos gustar a Dios
La mayoría de las personas están familiarizadas con frases como: adorar a Dios, venerar a Dios y servir a Dios.
¿Pero qué sucede cuando decimos gustar de Dios? Si le pidieramos a la persona promedio que pusiera un verbo antes de Dios, lo más seguro es que no se le ocurriría poner el verbo gustar. El concepto habitual acerca de Dios no involucra gustar de Él. ¡Aun así, hay muchos versículos en la Biblia que nos muestran que realmente podemos gustar de Dios!
¿Por qué es necesario gustar de Dios?
Existen por lo menos dos razones por qué gustar de Dios es importante para nosotros como cristianos.
Primero, Dios quiere que gustemos de Él. Él no solamente quiere que le conozcamos con nuestra mente sino también que gustemos de Su dulzura en nuestro corazón. Los siguientes versículos nos muestran cómo el pueblo de Dios gustó de Él:
• Salmos 119:103:
¡Cuán dulces son a mi paladar Tus palabras!
¡Más dulce que la miel a mi boca!
• 1 Pedro 2:2-3:
Desead como niños recién nacidos, la leche de la palabra dada sin engaño, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado lo bueno que es el Señor.
Dulce y bueno. Así es el sabor de Dios en Su Palabra.
Segundo, que gustemos o no de Dios afecta cuánto somos nutridos de la Palabra de Dios. Y cuánto nos nutramos de la Palabra de Dios determina nuestro crecimiento en Cristo. Un bebé no puede crecer si no se alimenta.
¿Necesita ayuda para entender la Biblia?
Pida una Biblia de estudio gratuita que le ayudará a entender la Palabra de Dios
PÍDALA AHORAEl sabor del alimento afecta el apetito
El versículo anterior de 1 Pedro usa gustar del Señor en Su Palabra y desead Su Palabra en el mismo pasaje; esto tiene sentido porque entre más gustamos del Señor y Su Palabra, más desearemos Su Palabra. Por otro lado, si la Palabra nos es insípida, nuestro interés en ella menguará.
Medite un poco sobre su apetito físico. Si el alimento que usted come no tiene sabor, comer se hace un quehacer. En vez de disfrutar sus alimentos, quizás comience a dejar de comer algunas comidas al día. Una vez que comience a dejar de comer algunas comidas en forma regular, usted perderá el interés en comer. El apetito se mantiene saludable al comer alimentos deliciosos y nutritivos.
Dios creó para nosotros el alimento físico de una manera maravillosa. Él podía haber creado todo el alimento de un color gris y sabor insípido, ¡pero no lo hizo! Comer es agradable por los diferentes colores, texturas y sabores de los alimentos.
La diversidad de colores (rojo, amarillo, verde, anaranjado, morado) y sabores (dulce, agrio, salado) muestran las riquezas deliciosas e ilimitadas que Dios desea que gustemos de Él en Su Palabra.
Ciertamente la Palabra de Dios no debe volverse “gris” o “insípida”. Cuando gustamos de la dulzura y de lo bueno que Dios es en Su Palabra, nuestro apetito espiritual se despertará. Regresaremos por más, puesto que nos encantará el sabor.
Si nuestro apetito por la Palabra de Dios mengua, quizás se deba a que no gustamos de Dios mientras la leemos.
¿Cómo es posible?
Podemos gustar de Dios en Su Palabra puesto que la Biblia es distinta de cualquier otro libro que existe. Mateo 4:4 nos dice que las palabras de la Biblia salen de la boca de Dios. Ya que las palabras de Dios salen de Su propio ser, estas contienen el elemento de Dios y llevan Su sabor.
No obstante, de igual manera que gustar del alimento físico no es una actividad mental, gustar de Dios no es tampoco algo teórico. Gustar de Dios es algo que se puede experimentar y es algo que es subjetivo.
Desafortunadamente, es posible leer la Biblia y no gustar de Dios. Gustar de Dios o no, depende de cómo nos dirijamos a la Biblia.
Las maneras que nos impiden saborear de Dios en Su Palabra
Es probable que no saboreemos de Dios lo suficiente si:
- leemos Su Palabra sólo para cumplir con nuestro “deber como cristianos”, pero no abrimos completamente nuestro corazón
- nuestra intenciones simplemente tienen como propósito obtener más conocimiento sobre Dios de una manera objetiva
- nos enfocamos en buscar maneras de mejorarnos a nosotros mismos
Quizás obtengamos un conocimiento objetivo sobre Dios o aprendamos algo interesante, pero no gustaremos de Dios.
Las maneras que nos ayudan a saborear de Dios en Su Palabra
Podemos saborear de Dios en Su Palabra cuando:
- leemos la Biblia con un corazón abierto y hambriento por Dios. Algo que nos puede ayudar antes de leer es hacer una oración corta: “Señor Jesús, abro mi corazón a Ti. Vengo a Ti porque te necesito y tengo hambre de Ti”.
- acudimos al Señor mismo y no a las letras en blanco y negro. Teniendo esto en mente, podemos orar: “Señor, no quiero que pases desapercibido en Tu Palabra. Es mi deseo poder hallarte en Tu Palabra”.
- nos enfocamos en la Persona maravillosa del Señor y en todo lo que ha hecho, y no en nosotros. Una oración sencilla puede enfocarnos en Cristo y Su Palabra: “Señor pongo todo mi ser para enfocarme en Ti. Deseo ver tu Persona maravillosa en Tu Palabra. Muéstrame más de Ti”.
Es muy probable que se haya dado cuenta que en cada uno de los puntos, orar es muy común. La oración puede ayudarnos a tener un corazón abierto, venir al Señor en la Palabra y a enfocarnos en Cristo. Aún las oraciones cortas pueden “abrir nuestro paladar” y hacer la diferencia en nuestra lectura bíblica.
Disfrutar el sabor de Dios en Su Palabra es un gozo inefable. Al saborear a Dios, nuestros corazones son atraídos a Él y espontáneamente le amamos más a Él y a Su Palabra . Mientras nos alimentamos de Su Palabra, creceremos y estaremos saludables en el Señor.
Todos los versículos son citados de la Santa Biblia Versión Recobro. Puede pedir una copia gratuita de la Santa Biblia Versión Recobro aquí. O descargar gratuitamente aquí en formato PDF aquí
enero 28, 2023
Rhema En Ecuador
No comments
¿Cuál es el mejor momento del día para pasar tiempo con el Señor Jesús?
Cada mañana cuando nos levantamos, tenemos la opción de elegir cómo comenzar nuestro día. Veamos dos posibles situaciones:
Situación hipotética 1: suena el despertador, se levanta de la cama, comienza a arreglarse y ya está ansioso por el día que le espera. Mientras desayuna de prisa, se pone al día con las noticias, los mensajes de texto y los correos electrónicos. Finalmente sale apresuradamente por la puerta, absorto en su lista de quehaceres.
Situación hipotética 2: usted oye el despertador e inmediatamente dice: “Señor Jesús, te amo”. Se levanta de la cama y pasa un tiempo hablando con el Señor en oración y leyendo Su Palabra. Refrescado y nutrido por Su Palabra, usted se siente fortalecido y suministrado para enfrentar los desafíos del día.
Probablemente todos preferiríamos la segunda situación. Nuestra vida espiritual se beneficiaría grandemente y quizás hasta cambiaría drásticamente si comenzáramos cada día pasando tiempo con el Señor Jesús. Pero establecer un hábito requiere algo más que una inspiración fugaz; sería de gran ayuda ver por qué vale la pena. En esta entrada, veremos tres razones por las cuales es crucial pasar tiempo con el Señor, y cúal es el mejor momento del día para hacerlo.
1. Nuestra salud espiritual depende de ello
Podemos esperar estar físicamente saludables sólo si comemos suficiente comida todos los días. Aunque podamos obtener rápidamente algunas calorías comiendo un dulce, es mucho mejor para nuestra salud si dedicamos tiempo para comer una comida nutritiva. De la misma manera, podemos esperar estar espiritualmente saludables sólo si tomamos tiempo diariamente para alimentarnos de la Palabra de Dios en oración y comunión con Él.
¿Necesita ayuda para entender la Biblia?
Pida una Biblia de estudio gratuita que le ayudará a entender la Palabra de Dios
PÍDALA AHORA2. Nuestro crecimiento espiritual depende de ello
En 1 Pedro 2:2 dice: “Desead, como niños recién nacidos, la leche de la palabra dada sin engaño, para que por ella crezcáis”. Así como los bebés necesitan comer diariamente para crecer físicamente, nosotros necesitamos comer alimento espiritual todos los días para crecer en el Señor. Al pasar tiempo con Jesús con el fin de alimentarnos de Su Palabra cada día, somos suministrados para vivir nuestra vida cristiana y crecer en Su vida divina.
3. Nuestra relación con Cristo depende de ello
Tener una relación significativa con una persona requiere dedicarle tiempo. Enviar correos electrónicos y mensajes de texto son dos buenas maneras de mantenerse en contacto, pero no son lo mismo que hablar directamente en persona con alguien. Al pasar tiempo cara a cara con otras personas, las llegamos a conocer en un nivel más profundo.
En nuestra relación con el Señor Jesús, pasar tiempo con Él de esta manera es aún más crucial. Jesucristo es una persona maravillosa que vive en nosotros y que quiere que le conozcamos. Pero a fin de ir más allá de tener un conocimiento objetivo o superficial de Él, tenemos que darle prioridad a nuestro tiempo con Él más que a otras cosas. Así podremos llegar a conocerlo de una manera más profunda al abrir nuestros corazones a Él, hablándole en oración y permitiéndole que nos hable en Su Palabra. De esta manera desarrollamos una relación profunda y personal con Él.
El mejor momento del día para pasar tiempo con Jesús
El Señor Jesús quiere tener una relación íntima y personal con nosotros, no una relación formal o predecible. Nosotros podemos, y debemos, contactarlo en cualquier momento y en cualquier lugar. Él está viviendo en nuestro espíritu, y podemos invocarle durante el día o la noche.
Sin embargo, el mejor momento del día para pasar tiempo con el Señor Jesús es por la mañana. Así lo confirman la experiencia de los creyentes a lo largo de la historia y los testimonios del pueblo de Dios en la Biblia.
Un cuadro en el Antiguo Testamento
Éxodo 16 nos dice cómo Dios alimentó a Su pueblo mientras ellos viajaban por el desierto, haciendo llover el maná del cielo cada mañana con el rocío. Si el pueblo de Israel no se levantaba lo suficientemente temprano para recoger el maná, perdían la porción de ese día, ya que se derretía bajo el sol abrasador.
Este relato es un buen cuadro para nosotros. Hoy en día, Dios desea nutrirnos con “maná” espiritual en Su Palabra todas las mañanas. Cuando dedicamos tiempo para encontrarnos con Cristo en Su Palabra, somos refrescados y equipados para enfrentar el “calor” y las pruebas que se nos presenten.
Cuando no pasamos tiempo con el Señor en la mañana, nos quedaremos fácilmente atrapados en todo tipo de cosas una vez que el día comienza. A menudo nos quedamos sin tiempo para estar a solas con Él. Sin darnos cuenta, el día se acaba y estamos agotados. Puede ser que oremos un poco mientras nos estamos quedando dormidos pero perdimos el suministro especial de Cristo que estaba disponible para nosotros por la mañana.
Es mejor comenzar nuestro día con el Señor, antes de que nuestros planes, preocupaciones y situaciones nos roben el tiempo. Pasar esos primeros minutos del día a solas con nuestro amoroso Señor es particularmente dulce. Mientras todo está tranquilo, podemos abrir fácilmente nuestros corazones y nuestros espíritus al Señor para ser llenos de Él por medio de la oración y para ser avivados al leer Su Palabra (puede pedir un Nuevo Testamento de estudio gratuito aquí.) Su Palabra llegará a ser la alegría y el gozo de nuestros corazones a medida que pasamos tiempo en Su presencia.
Para más información sobre este tema, puede leer gratis el capítulo 1 de Elementos básicos de la vida cristiana, t. 2 aquí.
Todos los versículos son citados de la Santa Biblia Versión Recobro. Puede pedir una copia gratuita del Nuevo Testamento Versión Recobro aquí.
enero 28, 2023
Rhema En Ecuador
No comments
Tres beneficios de leer la Biblia diariamente
Leer la Biblia diariamente es un hábito excelente que beneficia a todo cristiano en muchas maneras. En esta entrada hablaremos de tres beneficios.
Somos alimentados por la Palabra
Cuando leemos la Biblia somos alimentados por la Palabra de Dios y suministrados en nuestra vida cristiana. Jesús mencionó esto en Mateo 4:4 cuando dijo:
“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Otros versículos encontrados en La Biblia también nos muestra claramente que la Palabra de Dios es alimento para Sus hijos. Por ejemplo, 1 Pedro 2:2 dice:
“Desead, como niños recién nacidos, la leche de la Palabra dada sin engaño, para que por ella crezcáis para salvación”.
Y en el Antiguo Testamento, Jeremías 15:16 dice:
“Fueron halladas Tus palabras, y yo las comí; y Tu palabra me fue por alegría y por gozo de mi corazón”.
Cuando comemos comida física recibimos los nutrientes necesarios para vivir y estar saludables. Así recibimos las energías necesarias para ir a trabajar, hacer ejercicio y pasar tiempo con la familia y amigos. En cambio, cuando no comemos por un día nos sentimos débiles, cansados e incluso malhumorados. Si seguimos sin comer nos ponemos susceptibles a problemas mayores, como enfermedades.
De igual manera, cuando comemos la comida espiritual recibimos el suministro necesario para vivir nuestra vida cristiana. Pero cuando nos alejamos de la Palabra de Dios por un tiempo es posible que nos sintamos débiles, cansados y “malhumorados” espiritualmente. Nos encontramos más susceptibles a tentaciones, dudas y otras clases de enfermedades espirituales. Simplemente no contamos con la manera de enfrentarnos a los muchos desafíos que llegan a nuestra vida como creyentes.
Por lo tanto, es muy importante que recibamos el suministro que proviene de leer y comer la Palabra de Dios diariamente. Para mantener una vida cristiana saludable e incluso llena de gozo, debemos recibir el alimento espiritual que nos brinda la Palabra de Dios.
¿Necesita ayuda para entender la Biblia?
Pida una Biblia de estudio gratuita que le ayudará a entender la Palabra de Dios
Ser lavados en la Palabra
¿Y qué si no entendemos lo que leemos?. Es posible que nos preguntemos si debemos seguir leyendo la Biblia. Quizás estamos desanimados porque se nos olvidó lo que leímos en la mañana. ¿Debemos seguir leyendo, aun cuando no podemos recordarlo todo?
La respuesta es sí, definitivamente. La razón por la cual debemos seguir leyendo es que es que ésta nos lava, lo cual es un gran beneficio que recibimos al leer la Palabra de Dios.
Efesios 5:26 dice:
“Para santificarla, purificándola por el lavamiento del agua en la palabra”.
El uso de la tercera persona aquí se refiere a la iglesia, la cual está compuesta de todos los creyentes en Cristo, y el “lavamiento del agua en la palabra” indica algo diferente del lavamiento de nuestros pecados por la sangre del Señor. Así pues, ¿qué es este lavamiento?
Esto es lo que dice la nota 3 de la Versión Recobro acerca del lavamiento del agua en la Palabra:
“La sangre redentora nos lava de nuestros pecados (1 Jn. 1:7; Ap. 7:14), mientras que el agua de vida nos lava de los defectos de la vida natural de nuestro viejo hombre, tales como las manchas, arrugas y cosas semejantes, según se menciona en el v. 27. Al separar y santificar la iglesia, el Señor primero nos lava de nuestros pecados con Su sangre (He. 13:12) y luego nos lava de nuestras manchas naturales con Su vida. Ahora estamos en este proceso de lavamiento a fin de que la iglesia sea santa y sin defecto (v. 27)”.
Es probable que ya entendemos el hecho de que necesitamos ser lavados de nuestros pecados por medio de la sangre del Señor, sin embargo, tenemos que entender que necesitamos ser lavados de nuestra vida natural por Su propia vida. ¿Cómo podemos experimentar este lavamiento en nuestra vida? El lavamiento del agua de vida está en la Palabra de Dios. Así que, incluso cuando no recordemos y no entendamos completamente lo que leemos, leer a diario la Biblia nos lava de tantas cosas negativas.
Ser educados por la Palabra
Como cristianos, nuestra fe no se basa en nuestra imaginación o nuestros conceptos, sino en la Palabra de Dios. Por tanto, es de suma importancia que sepamos lo que nos dice la Palabra de Dios. Al leer la Biblia regularmente, con el tiempo leeremos la Biblia en su totalidad y obtendremos un conocimiento básico de Dios y las cosas de Dios. Este conocimiento básico es como aprender el abecedario. Si no aprendemos las letras del abecedario, será imposible que leamos o escribamos. Antes de poder entender el libro más sencillo o escribir una carta, debemos aprender el abecedario.
Conocer los hechos relatados en la Biblia es como saber nuestro abecedario espiritual. Familiarizarnos con las palabras, los hechos, las historias y las expresiones en la Biblia forman en nosotros los componentes básicos que el Señor puede usar para mostrarnos más de la verdad en Su Palabra. Esto nos ayuda a que lo conozcamos de una manera más profunda y le permite hablarnos más y más en Su Palabra.
Dios nos ha dado un regalo poderoso y maravilloso en Su Palabra. Al leerla, no sólo somos educados espiritualmente, sino que también somos lavados y nutridos en nuestro interior. Si usted desea recibir ayuda en cuanto a leer la Biblia regularmente, le recomendamos mirar la siguiente entrada: edificar un hábito de leer la Biblia diariamente.
Todos los versículos citados son de la Santa Biblia Versión Recobro. Puede solicitar su ejemplar gratuito de la Santa Biblia de estudio Versión Recobro aquí.
enero 28, 2023
Rhema En Ecuador
No comments
La base y la motivación para consagrarnos a Dios
En una entrada anterior hablamos del significado de la consagración y cómo entregarnos a Dios hace una gran diferencia en nuestra vida cristiana y en nuestra relación con el Señor.
Pero saber que deberíamos darnos al Señor puede que no sea suficiente. Tenemos que percatarnos de la base subyacente para nuestra consagración al Señor y la motivación para que lo hagamos voluntariamente. Si vemos estas dos cosas, nuestra consagración no será algo que hagamos a regañadientes o sin entusiasmo simplemente porque es bueno para nosotros. En cambio, será una experiencia dulce que profundizará nuestra relación con el Señor Jesús.
La base de nuestra consagración
En nuestros hogares tenemos muchas posesiones que hemos comprado. Debido a que pagamos un precio por ellas, legalmente nos pertenecen y somos sus dueños legítimos.
Pero ¿nos damos cuenta de que nosotros mismos tenemos un “dueño legítimo”? La Biblia nos dice que nuestro dueño es el Señor Jesús. En 1 Corintios 6:19-20 dice:
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo”.
Y Romanos 14:8 dice:
“Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos”.
El Señor Jesús pagó un precio tremendo para redimirnos: Su preciosa sangre, la cual derramó por nosotros en Su muerte en la cruz. En 1 Pedro 1:18-19 se nos dice:
Sabiendo que fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un Cordero sin defecto y sin mancha”.
Debido a que Él dio Su vida para comprarnos, ahora pertenecemos a Cristo y Él nos posee legalmente. Ésta es la base para nuestra consagración a Él.
Pero aunque le pertenecemos, el Señor aún espera que nosotros tomemos la acción de darnos a Él voluntariamente. Él nunca nos obligará a hacer nada. Él nos dio libre albedrío y quiere que lo escojamos.
Es por esto que es crucial que veamos en estos versículos que ya no somos nuestros. Pertenecemos a Aquel que nos compró. Si vemos y apreciamos todo lo que el Señor hizo para ganarnos, reconoceremos Su derecho sobre nosotros. Esto puede llevarnos a orar: “¡Señor Jesús, gracias por pagar el precio de Tu propia sangre preciosa por mí! Gracias Señor, ya no me pertenezco a mi mismo. Te pertenezco. Tú pagaste el precio más alto por mí. Reconozco Tu pleno derecho sobre mí. Señor, me entrego a Ti, me doy a Ti”.
¿Necesita ayuda para entender la Biblia?
Pida una Biblia de estudio gratuita que le ayudará a entender la Palabra de Dios
La motivación para nuestra consagración
Aunque el derecho legal de Dios sobre nosotros es objetivo, también existe un aspecto muy subjetivo de nuestra consagración: el amor de Dios. A lo largo de los siglos, el amor de Dios ha atraído irresistiblemente a aquellos que lo buscan a que entreguen todo a Él. Cuando Su amor nos toca, no podemos evitar consagrarnos al Señor.
El amor de Dios se ve claramente en la muerte de nuestro Señor en la cruz por nosotros. Como pecadores no éramos dignos más que de condenación. Sin embargo, Dios vino como hombre a esta tierra y sufrió una muerte inimaginable, simplemente porque nos amaba.
En 2 de Corintios 5:14, el apóstol Pablo transmite el profundo sentimiento que experimentamos cuando nos damos cuenta de lo que el Señor hizo por nosotros:
“Porque el amor de Cristo nos constriñe, habiendo juzgado así: que uno murió por todos, por consiguiente todos murieron”.
El amor de Cristo, dulce pero poderoso, tierno pero persistente, nos constriñe y nos motiva a entregarnos espontáneamente a Él. Cuando experimentamos este amor, nuestra consagración ya no se debe a que simplemente reconocemos Su derecho sobre nosotros; también es nuestra respuesta amorosa a Su amor por nosotros. Nos encontraremos espontáneamente diciéndole al Señor: “Señor, no soy digno de nada. Sin embargo, debido a Tu amor sufriste y moriste en la cruz por mí. ¡Señor, Tu amor es tan grande! Sobrepasa mi entendimiento. Te amo, querido Señor. Te doy todo lo que tengo y todo lo que soy”.
Entonces, mientras que la base sólida de nuestra consagración es que Dios nos posee, la motivación para que demos este paso es el amor de Dios que nos constriñe. Cuando experimentamos el amor de Dios, no podemos evitar responderle en amor.
Las palabras de este himno expresan la experiencia dulce de ser constreñidos por el amor del Señor a entregarlo todo a Él:
(Puede escuchar la tonada aquí).
Que el Señor abra nuestros ojos para ver el precio precioso que Él pagó para compararnos y hacer que nos demos cuenta de que le pertenecemos. Y que seamos constreñidos por el amor de Cristo y experimentemos la dulzura de darnos a Él.
Si desea aprender más sobre la consagración y como consagrarse a Dios, eche un vistazo a estas entradas adicionales:
- ¿Qué es la consagración?
- ¿Cómo me consagro al Señor?
- Amar a Jesús con lo mejor de nosotros
Todos los versículos y las notas son citados de la Santa Biblia Versión Recobro. Puede pedir una copia gratuita de la Santa Biblia de estudio Versión Recobro aquí.
enero 28, 2023
Rhema En Ecuador
No comments
¿Qué fue lo que realmente sucedió en el huerto del Edén?
La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la historia de Adán y Eva en el huerto del Edén. La desobediencia de Adán y Eva es lo que usualmente nos llama la atención en esta historia, y esto tiene sentido. Desobedecer a Dios es un asunto serio.
Pero ¿alguna vez se ha preguntado qué tenía de malo comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal? ¿Cómo pudo ese hecho resultar en la caída de toda la humanidad? Y cuando Dios les dijo a Adán y Eva que no comieran de ese árbol, ¿estaba poniéndolos a prueba, sólo para ver si le obedecerían?
Puesto que Adán y Eva desobedecieron a Dios y comieron del árbol del conocimiento, Dios no podía simplemente ignorarlo. Su justicia requería que los castigara y los expulsara del huerto.
Pero ¿fue eso todo lo que ocurrió?
El mayor problema
Supongamos que una botella contiene algo venenoso, de modo que una madre le dice a su hijo: “No bebas de esta botella. Lo que hay dentro es peligroso”. ¿Acaso ella le da ese mandato al niño solamente para ponerlo a prueba y ver si ha de obedecerle o no? Claro que no. Su mandato es en realidad una advertencia amorosa. Supongamos que el niño desobedece y bebe de la botella. Ciertamente, su desobediencia es un problema. Pero ahora, debido a que bebió de la botella, el niño ha sido envenenado, y eso es un problema mucho más grave.
Esta situación es muy parecida a lo que ocurrió en el huerto con Adán y Eva. El problema no sólo fue que desobedecieron a Dios. El problema más grave fue lo que ingirieron y el efecto que esto tuvo en ellos. Y puesto que Adán representaba a toda la humanidad, lo que sucedió allí afectó a todos los seres humanos.
¿Necesita ayuda para entender la Biblia?
Pida una Biblia de estudio gratuita que le ayudará a entender la Palabra de Dios
Dos árboles en el huerto del Edén
A fin de protegerlos, Dios les mandó a Adán y Eva que no comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal. Él les dijo que si comían de ese árbol, morirían, porque ese árbol representaba a Satanás, la fuente de la muerte.
Sin embargo, en el huerto había otro árbol: el árbol de la vida. El árbol de la vida representaba a Dios, la fuente de la vida. Este era el árbol del cual Dios quería que el hombre participara a fin de que lo recibiera a Él, quien es la vida divina.
Aunque Dios tenía un anhelo profundo de compartir Su vida divina con el hombre, Él no obligaría al hombre que Él creó a comer de este árbol. En vez de eso, Dios quería que el hombre usara su libre albedrío para escogerlo. El hombre podía prestarle atención a la advertencia de Dios o no. Dependía de él.
Satanás engañó a Adán y Eva
Dios fue honesto con Adán y Eva, mandándoles que no comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal. Él les advirtió que hacer esto les traería muerte. Sin embargo, Dios los dejó escoger de cuál árbol comer.
Satanás, por el contrario, fue engañoso y vino a Eva en el huerto disfrazado de serpiente. Él quería que Adán y Eva desobedecieran a Dios debido a que él sabía que si comían del árbol del conocimiento, los seres humanos que Dios creó para expresarle ingerirían el veneno de su naturaleza maligna y serían corrompidos por el pecado y la muerte para siempre.
Hablando astutamente a Eva, Satanás distorsionó las palabras de Dios e incluso mintió abiertamente, insinuando que Dios estaba ocultando algo bueno de Adán y Eva. Él hizo que Eva dudara del buen corazón de Dios hacia ellos. Génesis 3:6 nos dice lo que sucedió después:
“Y cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer y que era deleitoso a los ojos, y árbol deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, con ella, y él comió”.
Adán y Eva desobedecieron a Dios y por medio de esta desobediencia ingirieron la naturaleza venenosa del diablo. Las consecuencias de lo que hicieron fueron profundas y nos afectan a cada uno de nosotros aún hoy día.
Para conocer más acerca de este tema, puede leer gratis el capítulo 1 de Elementos básicos de la vida cristiana, tomo 1 aquí.
Todos los versículos y las notas son citados de la Santa Biblia Versión Recobro. Puede pedir una copia gratuita de la Santa Biblia de estudio Versión Recobro aquí.
enero 28, 2023
Rhema En Ecuador
No comments
¿Cuál es la voluntad de Dios?
Probablemente le hayamos preguntado a Dios en algún momento: “¿Cuál es Tu voluntad para mi vida?”. Tal vez hayamos deseado saber la voluntad de Dios respecto a qué deberíamos estudiar en la universidad, qué tipo de trabajo deberíamos tener o con quién nos deberíamos casar.
Es propio de la naturaleza humana estar intensamente centrados en nuestros propios asuntos y no en los asuntos de Dios. Después de todo, ya que Dios es todopoderoso y divino, ¿qué podría querer o necesitar?
Dios creó los cielos, la tierra y toda la humanidad. ¿Por qué? La Biblia nos da la respuesta en Apocalipsis 4:11:
“Digno eres Tú, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y la honra y el poder; porque Tú creaste todas las cosas, y por Tu voluntad existen y fueron creadas”.
Este versículo nos dice claramente que Dios lo creó todo por causa de Su voluntad. Cuando comparamos nuestros asuntos personales con la creación de los cielos, de la tierra y de toda la humanidad, tenemos que concluir que la voluntad de Dios debe ser algo mucho más significativo que simplemente a qué universidad deberíamos ir o qué trabajo deberíamos tener.
Así que, ahora que sabemos que todas las cosas fueron creadas por causa de la voluntad de Dios, ¿cuál es la voluntad de Dios?
Nuestro Dios es un Dios de propósito
En primer lugar, tenemos que darnos cuenta de que Dios es un Dios lleno de propósito. Pensar que Dios haría algo al azar sin tener un propósito no tiene sentido. Ni siquiera nosotros malgastaríamos nuestro tiempo y esfuerzo en construir algo sin tener una razón o un propósito en mente.
Veamos Efesios 1:5 y 9 y prestemos atención a algunas palabras claves en estos versículos:
“Predestinándonos para filiación por medio de Jesucristo para Sí mismo, según el beneplácito de Su voluntad”.
“Dándonos a conocer el misterio de Su voluntad, según Su beneplácito, el cual se había propuesto en Sí mismo”.
Estos versículos hablan claramente de que Dios tiene un beneplácito, una voluntad, que se propuso en Sí mismo. En la eternidad pasada, antes que existiera cosa alguna, en el corazón de Dios había un deseo, algo que Él quería. Para obtener ese deseo, Él elaboró un plan. Este plan es la voluntad de Dios, Su propósito eterno. La creación del universo y de la humanidad es parte de ese propósito.
Dios lo hace todo con ese propósito particular en mente. Así que, ¿cuál es el beneplácito del corazón de Dios?
¿Necesita ayuda para entender la Biblia?
Pida una Biblia de estudio gratuita que le ayudará a entender la Palabra de Dios
Dios quiere muchos hijos
Es probable que tengamos nuestras propias ideas acerca de cuál es el propósito de Dios. Pero ¿qué dice la Biblia?
Efesios 1:5 nos dice que Dios nos predestinó “para filiación por medio de Jesucristo para Sí mismo según el beneplácito de Su voluntad”.
El beneplácito de la voluntad de Dios es tener muchos hijos engendrados por Él por medio de la regeneración que compartan Su vida y naturaleza divinas y que, al crecer en la vida divina, éstos expresen a Dios y Dios sea visto a través de ellos.
Pero eso no es todo. El libro de Efesios nos muestra aún más qué es el propósito de Dios y qué será lo que cumplirá el deseo de Su corazón.
Dios quiere la iglesia
Dios desea tener hijos que posean Su vida y naturaleza. Pero también desea que esos muchos hijos colectivamente sean Su iglesia. Podemos ver esto en Efesios 3:10-11:
“A fin de que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor”.
Según el propósito eterno de Dios, Su multiforme sabiduría será dada a conocer por medio de la iglesia, la cual está compuesta por todos los hijos de Dios, los cuales han sido regenerados.
Puede que individualmente expresemos a Dios hasta cierto punto, pero nadie puede expresarlo plenamente. Nuestro Dios es tan grande y tan rico que necesita una expresión grande y rica por medio de Su iglesia. Dios quiere que Sus muchos hijos sean edificados juntos en Su vida como iglesia. Tal iglesia será un testimonio para el universo de quién Él es, así como de Su plena expresión en la tierra, tanto hoy como por la eternidad.
¿Cómo podemos llegar a ser esta iglesia? La nota 2 en cuanto a la palabra iglesia en Efesios 3:10 en el Nuevo Testamento Versión Recobro explica:
“Como lo revela el v. 8, la iglesia se produce de las inescrutables riquezas de Cristo. Cuando los escogidos de Dios participan de las riquezas de Cristo y las disfrutan, son constituidos de esas riquezas para ser la iglesia, mediante la cual se da a conocer la multiforme sabiduría de Dios a los principados y potestades angélicos en los lugares celestiales. Por lo tanto, la iglesia es la sabia exhibición que Dios hace de todo lo que Cristo es”.
Por eso es tan importante que nosotros, como hijos de Dios, leamos la Biblia consistentemente. A medida que ingerimos a Cristo como alimento en la Palabra, participamos de Él y somos reconstituidos. Así como la comida que comemos constituye nuestro cuerpo físico, las riquezas de Cristo que disfrutamos en la Palabra nos constituyen para ser la iglesia. Entonces, podemos expresarlo tanto individualmente en nuestra vida diaria, como junto con otros creyentes como la iglesia. Así es como Dios puede obtener el deseo de Su corazón.
Si le gustaría entender más acerca de la iglesia y del propósito de Dios, le animamos a que descargue nuestro libro electrónico gratuito La iglesia gloriosa aquí.
Todos los versículos son citados de la Santa Biblia Versión Recobro. Puede pedir una copia gratuita de la Santa Biblia de Estudio Versión Recobro aquí.















